El porvenir te abre sus puertas de oro…

AL RUISEÑOR MEXICANO.

Por fin vuelves, ¡oh númen!

Al patrio suelo,

Con más brillo que el astro

Que alumbra el cielo.

Prenda querida!

México te saluda,

Sé bien venida!

Cuentan que un ave te dio su nombre,

Que no hay viviente que no se asombre

Cuando tus ecos haces oír.

Ven, pues, ¡oh reina de los encantos!

Con tus acentos, y con tus cantos,

A ser la gloria de tu país.

            Pompa, júbilo, flores,

Luz y placeres!

A ti que de las notas

El ángel eres!

Joya del arte!

¿Quién me diera tus trinos

Para cantarte?

Dicen que el mundo tu nombre aclama,

Que en toda Europa brilla tu fama,

Que una diadema ciñe tu sien;

Y yo, señora, que hasta hoy te miro,

¿Qué puedo darte si no un suspiro?

¿Qué puedo darte si no mi fe?

            Los vates no conocen

Otra riqueza

Que los sueños que bullen

En su cabeza;

Por eso vengo

A darte mis suspiros

Que es cuanto tengo.

¡Salud al cisne de blando arrullo,

Del mexicano gloria y orgullo,

¡Salud al arte! ¡genio, salud!

Si allá en Europa te dieron flores,

En el Anáhuac tendrás amores,

Serás la reina, serás la luz.

            El porvenir te abre

Sus puertas de oro

Y la historia te ofrece

Rico tesoro.

Flor mexicana,

Pura como una estrella

De la mañana.

México adquiere su hermosa perla;

Llegad, artistas, llegad a verla;

He aquí la joya del Septentrión.

¡Salud al genio do el arte anida!

Vuelve a tu patria, se bienvenida,

¡Tórtola, númen, lucero y flor!

México, Noviembre de 1865.—Ignacio Tenorio Suárez.

La Sociedad, 30 de noviembre de 1865

Anuncios

Al volver de Europa

A LA SEÑORITA ANGELA PERALTA. AL VOLVER DE EUROPA.

Salve ¡oh zenzontle! que del patrio suelo

Volaste a las regiones extranjeras:

¿No extrañaste el clima, las praderas

Las dulces brisas y el azul del cielo?

¿No sentiste un amargo desconsuelo

Al recordar cuanto en tu patria vieras?

Sí, sentirle debiste, pues no fueras

Artista, con tener alma de hielo.

En medio de tus triunfos, di, ¿tu pecho

Pudo olvidar a México un instante,

Sin consagrarle tierna una memoria?

Tu patria te aguardaba delirante:

Si es cierto que a tu amor tiene derecho,

Ella entusiasta cantará tu gloria.

JOSÉ GONZÁLEZ DE LA TORRE.

La Sociedad, 23 de noviembre de 1865

Cenzontle mexicano

La Sociedad, 22 de noviembre de 1865

—A su paso por Veracruz la Señorita Peralta fue obsequiada con estos versos:

Escúchame, por Dios, sublime artista,

Ave gentil de cándido plumaje,

No pienses que a rendirte un homenaje

Mi lira se resista:

¡Bien haya quien un nombre se conquista!

Prosigue, por favor! Deja que vuelva

A escuchar esos trinos,

Sonoros, argentinos,

Canoro ruiseñor de nuestra selva.

Por favor te lo pido:

Deja que sus deseos

Calme, siquiera, mi anhelante oído,

Cenzontle mexicano, que tu nido

Dejas para lanzar tales gorjeos.

¿Es acaso la voz de tu garganta,

Tan flexible, tan pura,

La voz con que en la altura

La gloria del Señor el querub canta?

Ora pronta y altiva se levanta

Como el mar tempestuoso

Que todo lo domina en su corriente,

Ya lenta y con susurro melodioso

Como el rumor de cristalina fuente.

¿Eres, tal vez, incógnita paloma

Oculta entre jazmines y alhelíes,

O eres la principal de las huríes

Que el creyente obcecado de Mahoma

En el Edén consuelas y sonríes?

¿Quién eres? Tus acentos seductores

Excitan sentimientos diferentes,

Como a nuestros antiguos combatientes

La virgen de los últimos amores.

En pos de otros honores

A la gran capital irás mañana,

Llevando por escudo

La fama que disfrutas, soberana;

Mas por haber nacido mexicana,

Artista sin rival, yo te saludo:

Yo te saludo, sí, porque en tu frente

Brilla también esa señal divina

Que la mano de Dios Omnipotente

Al Genio le destina.

Mi cabeza se inclina,

Al escuchar tu voz arrobadora;

Mi alma se extasía,

Canta, pues, oh señora,

Inunda con torrentes de armonía

Al pueblo que te admira,

De orgullo nacional, de asombro mudo;

Que si, acaso, respira

Será para decirte con mi lira,

Aristas sin rival, yo te saludo!

elcenzontle
Cenzontle. Imagen tomada de: http://www.purepecha.mx/threads/3212-Leyenda-P-urh%C3%A9pecha-EL-CENZONTLE

“El dulce ruiseñor del Nuevo-mundo”

La Sociedad, 24 de diciembre 1863

UN RECUERDO

A la Señorita

ANGELA PERALTA

Cantas del otro lado de los mares

Y hasta nosotros llegan los aplausos

Que arrancan tus cantares:

“El dulce ruiseñor del Nuevo-mundo”

A tí te llaman en la culta Europa,

Tanto entusiasmo, dicen,

Que tu cantar provoca.

Angel de la armonía, hija del canto,

Que la fama te cubra con su manto,

Y cuando vuelvas á la patria amada

Volverás con tu altiva frente orlada

Con el laurel de gloria.

Laurel ganado en las lejanas tierras

Adonde solo el mérito se aclama;

El tuyo es muy profundo,

Si la Europa te llama:

“El dulce ruiseñor del Nuevo-mundo.”

Feliciano Marín

México, Noviembre de 1863

A Ángela Peralta

La Sociedad, 30 de noviembre de 1865

A ÁNGELA PERALTA.

¡Bienvenida, golondrina,

Que de vuelta cruza el mar!

Mexicana peregrina,

¡Bienvenida al patrio hogar!

                    Gloria de un pueblo entusiasta,

Ídolo de sus poetas,

Ven a México, que él basta

Tu genio a divinizar;

                    Y en este holocausto inmenso,

Son mis rimas incompletas,

Un grano más del incienso

Que se quema ante tu altar.

Mexicana peregrina,

¡Bienvenida al patrio hogar!

J.Z.

Al Ruiseñor mexicano

La Sociedad, 30 de noviembre de 1865

AL RUISEÑOR MEXICANO.

Por fin vuelves, ¡oh numen!

Al patrio suelo,

Con más brillo que el astro

Que alumbra el cielo.

Prenda querida!

México te saluda,

Sé bien venida!

Cuentan que un ave te dio su nombre,

Que no hay viviente que no se asombre

Cuando tus ecos haces oír.

Ven, pues, ¡oh reina de los encantos!

Con tus acentos, y con tus cantos,

A ser la gloria de tu país.

Pompa, júbilo, flores,

Luz y placeres!

A ti que de las notas

El ángel eres!

Joya del arte!

¿Quién me diera tus trinos

Para cantarte?

Dicen que el mundo tu nombre aclama,

Que en toda Europa brilla tu fama,

Que una diadema ciñe tu sien;

Y yo, señora, que hasta hoy te miro,

¿Qué puedo darte si no un suspiro?

¿Qué puedo darte si no mi fe?

Los vates no conocen

Otra riqueza

Que los sueños que bullen

En su cabeza;

Por eso vengo

A darte mis suspiros

Que es cuanto tengo.

¡Salud al cisne de blando arrullo,

Del mexicano gloria y orgullo,

¡Salud al arte! ¡genio, salud!

Si allá en Europa te dieron flores,

En el Anáhuac tendrás amores,

Serás la reina, serás la luz.

El porvenir te abre

Sus puertas de oro

Y la historia te ofrece

Rico tesoro.

Flor mexicana,

Pura como una estrella

De la mañana.

México adquiere su hermosa perla;

Llegad, artistas, llegad a verla;

He aquí la joya del Septentrión.

¡Salud al genio do el arte anida!

Vuelve a tu patria, se bienvenida,

¡Tórtola, númen, lucero y flor!

 México, Noviembre de 1865.—Ignacio Tenorio Suárez.

A Ángela Peralta

 La Sociedad, 30 de noviembre de 1865

 A ÁNGELA PERALTA.

De la inocente América,

Donde rodó tu cuna,

Tendiste el vuelo al África,

Y allí la Media-Luna

Estremecióse, atónita,

Tu voz al escuchar.

Después con ala rápida

Cruzas la antigua Galia,

Y allí mil lauros célicos

Recorres, y la Italia

Te mira melancólica

Su playa abandonar.

Hoy ya la infeliz México,

Alondra peregrina,

Escucha tu voz plácida

Cual aura matutina,

Y aplausos mil frenéticos

Prodiga en tu loor.

A sus hermosas vírgenes

Con voz divina encantas;

¿Qué mucho que su délfico

Laurel pongan a tus plantas,

A par que ardiente un cántico

Feliz el trovador?

No partas: la balsámica

Brisa del Océano,

Llueve en sus alas trémulas

Del cisne mexicano,

Tan solo el eco plácido

De Europa a la región.

Si partes ¡ay! que alígera

Fama siga tu paso

Como el del sol espléndido

Que hundióse aquí en su ocaso,

Y cuya voz angélica

Aun sueña el corazón.

México, Noviembre de 1865.—Ricardo Ituarte.

A la señorita Ángela Peralta. Al volver de Europa.

 La Sociedad, 23 de noviembre de 1865

A LA SEÑORITA ANGELA PERALTA.

AL VOLVER DE EUROPA.

Salve ¡oh zenzontle! que del patrio suelo

Volaste a las regiones extranjeras:

¿No extrañaste el clima, las praderas

Las dulces brisas y el azul del cielo?

¿No sentiste un amargo desconsuelo

Al recordar cuanto en tu patria vieras?

Sí, sentirle debiste, pues no fueras

Artista, con tener alma de hielo.

En medio de tus triunfos, di, ¿tu pecho

Pudo olvidar a México un instante,

Sin consagrarle tierna una memoria?

Tu patria te aguardaba delirante:

Si es cierto que a tu amor tiene derecho,

Ella entusiasta cantará tu gloria.

JOSÉ GONZÁLEZ DE LA TORRE.

[Escúchame, por Dios, sublime artista]

La Sociedad, 22 de noviembre de 1865

—A su paso por Veracruz la Señorita Peralta fue obsequiada con estos versos:

Escúchame, por Dios, sublime artista,

Ave gentil de cándido plumaje,

No pienses que a rendirte un homenaje

Mi lira se resista:

¡Bien haya quien un nombre se conquista!

Prosigue, por favor! Deja que vuelva

A escuchar esos trinos,

Sonoros, argentinos,

Canoro ruiseñor de nuestra selva.

Por favor te lo pido:

Deja que sus deseos

Calme, siquiera, mi anhelante oído,

Cenzontle mexicano, que tu nido

Dejas para lanzar tales gorjeos.

¿Es acaso la voz de tu garganta,

Tan flexible, tan pura,

La voz con que en la altura

La gloria del Señor el querub canta?

Ora pronta y altiva se levanta

Como el mar tempestuoso

Que todo lo domina en su corriente,

Ya lenta y con susurro melodioso

Como el rumor de cristalina fuente.

¿Eres, tal vez, incógnita paloma

Oculta entre jazmines y alhelíes,

O eres la principal de las huríes

Que el creyente obcecado de Mahoma

En el Edén consuelas y sonríes?

¿Quién eres? Tus acentos seductores

Excitan sentimientos diferentes,

Como a nuestros antiguos combatientes

La virgen de los últimos amores.

En pos de otros honores

A la gran capital irás mañana,

Llevando por escudo

La fama que disfrutas, soberana;

Mas por haber nacido mexicana,

Artista sin rival, yo te saludo:

Yo te saludo, sí, porque en tu frente

Brilla también esa señal divina

Que la mano de Dios Omnipotente

Al Genio le destina.

Mi cabeza se inclina,

Al escuchar tu voz arrobadora;

Mi alma se extasía,

Canta, pues, oh señora,

Inunda con torrentes de armonía

Al pueblo que te admira,

De orgullo nacional, de asombro mudo;

Que si, acaso, respira

Será para decirte con mi lira,

Aristas sin rival, yo te saludo!

[¿Autor?]

Chicotazos en general

La Orquesta, 20 de septiembre de 1865

CHICOTAZOS EN GENERAL

En México todo es malo

Para ciertos manequis

Que por desgracia nacieron

No en otra parte que aquí.

Para ellos el amor patrio

No existe ni ha de existir

Porque su patria es el mundo,

Ora China, ora Pekín,

Y México la nación

Más desgraciada y más ruin,

Es la patria de los tontos

Y de la gente incivil…

Al menos ellos lo dicen;

Pues que se marche de aquí.

Para esa clase de gente

No se puede aquí vivir

Y siempre están suspirando

Por Inglaterra o París

Las modas son solo buenas

Siempre que vengan de allí,

Porque en México carecen

Todos los sastres de chic

Para hacer una casaca

O un saco de casimir,

Y solo hacen calzoneras

O chaquetillas de dril:

Al menos, ellos lo dicen;

Pues que se marchen de aquí.

El bello idioma de España

Ya no se conoce aquí,

Porque se habla un champurrado

De francés, griego y latín

Que ninguno lo comprende

Ni lo puede traducir:

Aquí todo es imitado

O al uso de otro país

U vivir en esta corte

A muchos les causa esplin

Extranjeros en su patria

Sólo aspiran de ella a huir,

Si en México están por fuerza,

¿Por qué no se van de aquí?

En las mesas de los nobles

No se ve el ajonjolí

Ni el mole verde, ni el chile

Sino asados de rosbif

(Y perdonen los lectores,

No sé si se escribe así)

Se traen de Europa sardinas

Y salchichones de Vich

Y vinos espirituosos,

Que solo pulque hay aquí

Y esa bebida es innoble

Y propia de gente ruin.

Peor los que tanto dicen,

¿Por qué no se van de aquí?

Aquí no hay médico bueno

Si no ha estudiado en París,

Ni agricultor, ni arquitecto,

Y, vaya que es buen decir,

Sólo el que viene de Italia

Sabe tocar el violín

Porque en México no saben

Ni cantar el do-re-mi…

Y gracias que la Peralta

No ha venido a su país;

Mejor es que nunca venga

Porque la silban aquí,

Basta que sea mexicana

Para ser muy infeliz.

Pero los que tanto zumban

Y ultrajan a su país,

Pregunto: ¿dónde nacieron?

Si no nacieron aquí,

Abierta tienen la jaula,

Vuelen del mundo hasta el fin

Aléjense de esta tierra

Tan degradada y tan vil

Aléjense los ingratos,

¿Qué es lo que esperan aquí;

Viviendo entre los idiotas

Que no tienen porvenir?

No marchiten su existencia,

Un barco y…hasta París!

LA TAMBORA.